domingo, 29 de marzo de 2020

#InspiradosEnCasa - Fernando Medeot - 29/03/20


Escribe: Fernando Medeot
Artista plástico: Carlos Aguirrebengoa
Tema: ¿Hay alguien allí...?
-------------------------------------------------


CUANDO HUYE EL DÍA

Alguien le entregó esa foto. Nunca supo quién fue, porque había mucha gente en movimiento y se le extravió el rostro entre la multitud. Su mirada imperfecta trató de ubicar a esa persona, pero quedó vagando en el vacío, en ese ambiente de formas difusas, difíciles de nombrar.

En un acto reflejo, cerró los ojos sin animarse a ver la imagen. Con la eterna paciencia de la vejez, ella continuó sosteniéndola en sus manos. Era una figura impresa sobre papel fotográfico, de bordes dentados producidos con una guillotina casera. Lucía ajada por el tiempo y el olvido. Ella acarició la superficie con sus dedos añosos, suaves por desgaste, leyéndola al tacto, como si fuese una litografía o estuviese contada en braille. La recorrió en detalle, hurgando delicadamente sus vericuetos, sin abrir los ojos. No presentía, no sabía, si la imagen que descubrirían sus pupilas  le iba a resultar amigable.

Por eso, probó con los otros sentidos. Con los ojos bien cerrados, acercó la postal a su nariz y dejó que la fragancia penetrase, profunda, hablando en el idioma que solo los olores son capaces de crear. Olía a soledad, a tristeza, a abandono injusto. Íntimamente ella sintió, en ese momento, que ya se habían acabado los sueños hacia adelante. No quiso abrir los ojos. Todavía no es el momento, se dijo a sí misma.

Entonces, llevó la fotografía hasta su oreja izquierda, la que estaba más cerca del corazón. Quería escucharla. Lentamente, salieron de su mutismo los sonidos que permanecían agazapados, esperando una señal para sentirse en libertad. Surgieron vocablos llenos de melancolía. Escuchó un latido intenso empujado por la nostalgia, luego voces y más voces que se superponían, semejando el zumbido de un millón de moscas que revoloteaban a milímetros de su oído. Finalmente, afloró una especie de melodía aguda y penetrante, una balada de tres compases repetidos indefinidamente. Ella conocía la letra de esa canción. No le gustaba porque la remitía a una niñez llena de carencias.

Sin abrir los ojos, acercó la imagen a la boca. La rozó con sus labios gastados, pintados desprolijamente con un carmín de olor rancio, cuyo sobrante apenas asomaba en la barra sin tapa. Pasó suavemente la punta de la lengua por un extremo y percibió la acritud que le devolvía la figura grabada. Identificaba ese código, representaba el semblante de una imagen no esperada, una especie de presagio que escondía algo definitivamente perdido.

Entendió que era hora de ver la foto, de enfrentarse a ella. Casi contra su voluntad, abrió los ojos y recorrió la copia completa. Encontró la estampa deteriorada y envejecida de una persona sentada sobre un sillón de mimbre, recostada sin convicciones, en una amplia habitación con varias mujeres similares a ella, sosteniendo una piadosa mirada hacia la nada.

Giró la cabeza hasta detenerse en el gran espejo que estaba en el centro de la sala. Y descubrió que la imagen que le devolvía el cristal era la suya, la misma que estaba en la fotografía. Ella con sus arrugas, sus miedos, su espalda encorvada.

-¿Hay alguien allí...? -preguntó de manera suplicante, buscando una respuesta que alejara su soledad. -Por favor, díganme si hay alguien allí... -volvió a rogar-. Pero el pesado silencio que obtuvo como contestación, le permitió comprobar lo que menos deseaba: estaba definitivamente sola.

Entonces sí, por primera vez desde aquella tarde de domingo, cuando su hija la internó en ese geriátrico -ignorando sus desgarradas súplicas-, los ojos abrieron el grifo y, con extrema lentitud, un torrente generoso de lágrimas bañó su rostro.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

#InspiradosEnCasa 2da Edición - Daniela Kaplan - 10 de Abril 2020

#InspiradosEnCasa Tema: Una Copa Vacía Escribe: Daniela Kaplan Pinta: Carlos Vidal Aguirrebengoa UNA COPA VACÍA Estaba desesperado del ...