"InspiradosEnCasa
Escribe: Daniela Kaplan
Pinta: Cecilia Testa
Tema: Hay alguien ahi?
Fue de repente, de un momento a otro, sin pedir permiso. Una noticia que obligó a tomar algunas rápidas decisiones para sortear los días que vendrían. Prisa sin saber a dónde íbamos ni hasta cuándo pero prisa al fin. Incertidumbre pero con algunas convicciones para quienes creemos en la existencia de un orden superior que siempre late y pulsa jamás deteniéndose.
Escribe: Daniela Kaplan
Pinta: Cecilia Testa
Tema: Hay alguien ahi?
Fue de repente, de un momento a otro, sin pedir permiso. Una noticia que obligó a tomar algunas rápidas decisiones para sortear los días que vendrían. Prisa sin saber a dónde íbamos ni hasta cuándo pero prisa al fin. Incertidumbre pero con algunas convicciones para quienes creemos en la existencia de un orden superior que siempre late y pulsa jamás deteniéndose.
De repente, todos en nuestras
casas oyendo el silencio sepulcral que al mundo aturde. Todos en nuestros
hogares nada más y nada menos que encontrándonos con nosotros mismos. El reloj
pareciera correr a otro ritmo. Miro la plaza que se ve desde mi balcón y veo al
tobogán vacío y a la hamaca quieta. Di media vuelta y mire hacia adentro de mi
casa. Vi otro orden. Volví a girar mi cuerpo hacia el exterior y percibí a los
pájaros cantar, a los árboles más verdes crecer y a algunas flores que jamás
había contemplado florecer. Mi vecino abrazaba a su pareja con un amor
poderoso; nunca los había visto quererse así. Y me encantó lo que vi. Mi
vecina, en bata blanca, salió a su balcón a regar las macetas de cactus. La vi
disfrutar lo que estaba haciendo. Disfruté su disfrute. Haciendo yoga me
abracé, me abracé fuerte al finalizar la clase agradeciendo a mi cuerpo todo lo
que soporta. Abracé y agradecí el tiempo presente para reconectar con la
posibilidad de abrazarnos a nosotros mismos y de agradecer. ¡Hay tanto a diario
para agradecer!
Cociné y me di cuenta que puedo
ingeniármelas si hay utensillos de cocina con los que no cuento y que puedo
descubrir otro modo de conectar con los alimentos y la cocina. Este
descubrimiento me despertó ilusión.
Y en tanto que está pasando desperté
esta mañana. Volví a oír la melodía de la calma, del silencio, escuché una paz
que clama ser preservada. Cerré los ojos y, casi como haciendo una meditación,
le pregunté a mi cuerpo para que cada célula responda, de a una a la vez y
todas juntas al unísono: “¿Hay alguien ahí?” Y mi cuerpo oyó y se despertaron
sensaciones y emociones. Y fui sintiendo a mi cuerpo responder. Y sentí la
certeza de que este tiempo está siendo realmente necesario para mí y también
para mi vecino, para mi vecina, para mi familia, para mi equipo de trabajo,
para la naturaleza y para toda la humanidad. Este tiempo que la vida nos regala
para renacer, para mover fibras que estaban quietas, para reconectar con
nosotros mismos, para retomar el rumbo en coherencia con nuestra esencia si así
no lo estaba siendo. Un tiempo sagrado, como si fuese un llamado al encuentro
con lo más hermoso y puro de la existencia. Un llamado sagrado a cuidar al
planeta que nos cobija y que a veces tan poco registramos.
¿Si hay alguien ahí? Estoy segura
que sí. Siento la certeza de que es una voz sabia que vino a aquietar nuestras
mentes y nuestros cuerpos haciendo de este presente una oportunidad para
recalcular, para refrescar, para resetear ciertos chips que estaban
desactualizados y fuera de eje. Y un tiempo para que nuestro planeta descanse
también un poco de nosotros, los humanos.
¿Si hay alguien ahí? Si, somos nosotros los que
estamos ahí y aquí en una inconmensurable oportunidad de tomar, en lo
individual y colectivo, decisiones para la más plena de las vidas.