martes, 22 de octubre de 2019

30 de Mayo - Selecta Macro Rio Cuarto - Daniela Kaplan


InspirARTE 2019
Banco Macro – Rio Cuarto
30 de Mayo 2019
Escribe: Daniela Kaplan
Pinta: Pam Fir
Palabras: ALAS – AMOR – BIENVENIDOS – ARMONÍA – ÁRBOL

“Abogada”. “¿Quién me mando a ser abogada?” Eso fue lo que me pregunté después que Julieta saliera de mi despacho. Después de unas tres horas -de reloj- en los que tuve que escucharla hablar de su ex marido, padre de su único hijo Benjamín. Habló y habló y habló de todo menos de AMOR. Me contó que tenía el record guiness en cuernos y estaba dispuesta a ir “con todo” contra su ex marido. “Con todo”: Así dijo con toda su ira y con toda la fuerza que, me pareció, salió de sus tripas. Y yo quedé…. ¡para clase de yoga!
Esto fue un viernes, divina manera de comenzar un fin de semana. Después de algunos años de ejercicio de la profesión fui aprendiendo a percibir a mis clientes y a reconocer a “los intensos” y, con todo el respeto que la señora merecía, me di cuenta que éste iba a ser un caso “intenso”. Me conmovió parte de su historia pero el caso iba a requerir de mucha paciencia. La señora estaba llena de bronca y con ella iba a ser muy complejo avanzar. Me fui pensando si tomar o no el caso. Cuando Julieta se estaba yendo me pidió mi número de celular y… se lo di. No alcancé a llegar a la cochera a donde debía retirar mi auto que mi celular estaba sonando. Era Julieta, se había olvidado de contarme la séptima mujer con la que había descubierto a su ex marido. En fin. Debía tomar la decisión. Acordamos que al próximo lunes nos volvíamos a contactar.  Me costó desconectarme del caso. No por ella ni por su ex marido, “el infiel” sino por ese niño, hijo de ambos, que estaba de algún modo sufriendo esta guerra que relataba Julieta. Para mí todo niño  merece un hogar en el que se respire ARMONÍA y, sin dudar, este niño lejos de respirar este aire.
Sábado. Sol radiante. Desayuné y me fui al parque dispuesta a caminar. Auriculares, música y empecé a dar la primera vuelta. A los pocos metros vi una sombra. Era un hombre frente a un ÁRBOL. Si, ya se lo que estas pensando pero… no no no.. .él señor estaba haciendo otra cosa a la que vos imaginás. El señor jugaba. Jugaba a las escondidas con un niño. Morí de ternura. El niño en su mano tenía un juguete. Era un pájaro, un pájaro  de tela y sin ALAS. Me enterneció la imagen que vi, me llevó de viaje, un viaje hacia mi infancia. Tal vez, mi corazón pedía regresar a mi niñez, a esos momentos en los que no tomamos decisiones importantes y en los que solo nos disponemos a jugar. Miré su pájaro y me pregunté a dónde habrán volado sus alas. Y volé. Caminé soñando despierta y me encantó mi sueño. Mi energía cambió por completo. Me olvidé de Julieta y me olvidé de toda la semana. Así pasó un fin de semana precioso. Me desconecté del celular absolutamente hasta el domingo. Cuando lo encendí tenía ocho mensajes de texto, dos mails, quince notificaciones de whatsapp y…. ¡todos de Julieta!
Lunes 10 am. Mi secretaria me avisa que Julieta espera en la sala. No tenía cita pero ella “cayó”. Yo tenía una audiencia a las 11 y no tenía mucho tiempo para recibirla. Sin pensarlo prácticamente le pedí a mi secretaria que le informe que el caso era aceptado. Le pedí también que le explique a Julieta que íbamos a pedir una audiencia con la asesora de familia y los pasos a dar.
Todo fluyó y el día de la audiencia se aproximaba. La audiencia había sido fijada para un 10 de marzo a las 10 de la mañana. Pensé si el ex marido comparecería o no. Pensé en cómo Julieta iba a comportarse con tantas demandas que llevaba. Eran muchas: cuota alimentaria, régimen de visita, tenencia. Reclamaba daños y perjuicios y un montón de cuestiones más.  Imaginé que la audiencia, de realizarse, iba a llevar un montón de horas de turbulencias y desencuentros para que, posiblemente, no lleguemos a un acuerdo. Reservé ese día de audiencia para no hacer mucho más. Perdón, para la audiencia y para tomar mi clase de yoga al final del día y con ella apagar la mente.
10 de marzo, 9:50 am. Nos encontramos en la sala de audiencia. Julieta, miembros de la asesoría y yo. Esperábamos “al infiel” y apareció él. Me quedé muda, paralizada, sin poder emitir sonido alguno. Julieta no comprendía. Me miró. Solo pedí retirarme unos minutos al baño. Era él. El señor del parque, el que se escondía atrás de un árbol para que el niño no lo vea. Para jugar. Era el papá del niñito que jugaba con un pájaro sin alas y el que me había llevado a volar. Al salir me encontré con la asesora de familia. Por algún motivo, impensado e improbable, Julieta y su ex marido quedaron solos en la sala de audiencia. Cuando advertí esta situación me preocupé. Me imaginé a Julieta agarrar de los pelos a su ex marido, de los pelos de veras. Alcancé a explicarle esta situación a la asesora: “vamos doctora, vamos rápido” me dijo la asesora. Entramos con la asesora diciendo “BIENVE…” pero no alcanzó a terminar la palabra, no alcanzó a decir “BIENVENIDOS”…. Ellos estaban ahí, lejos de estar agarrándose de los pelos estaban abrazados, besándose cual quinceañeros y… no te cuento mucho más…. Con la asesora nos retiramos de la sala y…. al final… ¡Te lo dejo a tu imaginación!


No hay comentarios:

Publicar un comentario

#InspiradosEnCasa 2da Edición - Daniela Kaplan - 10 de Abril 2020

#InspiradosEnCasa Tema: Una Copa Vacía Escribe: Daniela Kaplan Pinta: Carlos Vidal Aguirrebengoa UNA COPA VACÍA Estaba desesperado del ...