jueves, 16 de mayo de 2019

Lo que hace los ojos brillar - Improvisación de Marta D'Arguello


Mi día laboral ha terminado. Fue una semana algo rara. Compañeros  nuevos que se han sumado a la empresa, y otros, que de manera sorpresiva, se van para buscar otros rumbos. Todos parten de after office   al bar de la esquina con la excusa de improvisar una despedida. Me disculpo inventando un dolor de cabeza como salvoconducto para volver lo antes posible a casa.
 En fin, ya en el subte me distraigo observando los rostros de cada una las personas, adivinando lo que pasa en su interior. Por ejemplo el de la señora que está a mi lado. Ella tiene dibujada una sonrisa como si un recuerdo la llevara a un sitio muy agradable. En cambio el joven que está de pie, justo frente a mí, masculla entre dientes palabras inentendibles, mirando de vez en cuando hacia los laterales con el ceño fruncido,  atento a que alguien lo toque para quejarse e insultarlo liberando así parte de la bronca que alguna situación le ha provocado.
Solo dos paradas más en el recorrido y llegaré a mi lugar en el mundo, aquel en donde encuentro la paz que añoro durante las horas que debo permanecer fuera, separado de la única persona con la que quiero estar. Ella ya debe encontrarse allá.  Seguramente estará aguardando tan expectante como yo contando los segundos para nuestro reencuentro.
Dejo atrás la estación, devorando las cuadras rumbo a mi departamento.
El ascensor  se detiene y mis pies apuran la marcha ganando el pasillo a pura zancadas. Busco en el bolsillo de mi saco la llave, pero antes de encontrarla, la puerta se abre y la imagen más hermosa que pueda soñar, está de pie bajo el umbral, conteniéndose tanto como yo para no  correr a ese abrazo  esperado durante todo el día.
Me quedo inmóvil suspendido en esa pequeña fracción del minuto que nos separa. Inhalo la fragancia que invade cada uno de mis sentidos alterando la poca coherencia que me queda al verla. Mis hormonas chocan entre sí, pidiendo a gritos que la toque, que su piel despierte y reaccione ante el contacto esperado. Lo hago. Sin mediar palabra alguna mis manos toman su rostro enmarcando la perfección de sus facciones, dejando insulsa la definición de la belleza.
Su boca se abre como preludio del beso que el calor del tacto le transmite.  Me sumerjo en su interior improvisando una danza con nuestras lenguas, un cortejo preliminar de lo que viene…, lo que he deseado durante todo el día.
Me separo lo suficiente como para que lea en mi mirada todo lo que quiero a partir de éste mismo momento.  Sonríe. Lo sabe…
Entramos envueltos en nuestras propias fantasías. Aquellas que se renuevan de manera permanente desde que estamos juntos creando nuestro propio mundo, descartando cualquier cosa que nos impida expresar lo que sentimos.  En silencio me guía hasta el cuarto segura de que ella y solo ella, tiene lo que hace a los ojos, mis ojos, brillar…

No hay comentarios:

Publicar un comentario

#InspiradosEnCasa 2da Edición - Daniela Kaplan - 10 de Abril 2020

#InspiradosEnCasa Tema: Una Copa Vacía Escribe: Daniela Kaplan Pinta: Carlos Vidal Aguirrebengoa UNA COPA VACÍA Estaba desesperado del ...