Me sentí
tentado de matarlo, de meterle un balazo entre las cejas, directo, limpio, solo
uno, No más, uno solo, así, profesional, casi piadoso, impoluto. No sé por qué
pero en las películas uno ve que una ráfaga de metralla impresiona pero no
suena bien, un solo tiro en cambio es… es pura precisión, casi arte. Me sentí
tentado pero no hice nada, como tantas otras veces en la vida, en las cosas que
uno no soporta pero al final aguanta. Preferí seguir mirándolo, desde atrás,
desde lejos.
Al rato se
fue. Se fue diluyendo en la espesura de la nada y lo deje de ver, también de
escucharlo. Por un momento me sentí cómodo con eso, sin haber cometido crimen
alguno me libre de él. La mayoría de las veces si uno tiene la paciencia
suficiente todo lo que molesta se extingue, acaba, pasa. El secreto está en
tener la paciencia suficiente, poder vencer el impulso asesino como decía Calamaro
en no me acuerdo que canción.
Volví a lo mio, segui caminando por el parque, iba por uno de los senderos que se meten entre las piedras, las plantas y dibujan pequeños paisajes en forma de ideas e ilusiones. Segui caminando despacio pensando. ¿Que me había querido decir con lo que me dijo? Al principio no le encontré sentido y para ser honesto ahora tampoco lo podía encontrar. Por mas que daba vueltas en mi cabeza y recordaba la conversación una y otra vez, nada parecía venir, nada parecía destacar especialmente. Cuando me pasan como esas hago exactamente lo mismo que cuando me encuentro con alguien que no recuerdo pero si me recuerda a mi. Mientras mantengo viva la conversación intentando no parecer descortes y, sobretodo, que no se me note el desconcierto voy imaginando a la persona que se supone debo conocer con distintas vestimentas y diferentes escenarios. Traje, ropa deportiva, de noche, de dia, en el club, en un banco, en la cancha, donde sea… es un ejercicio de combinación compleja. Unir la modificación mental del personaje en cuestión mientras le mantengo la conversación intentando no comprometerme con situaciones como “Tu mama bien?” “ Tu hermano consiguió trabajo?” en general siempre navegamos por frases del tipo: “todo bien?” “frio, no?” y asi.
Volví a lo mio, segui caminando por el parque, iba por uno de los senderos que se meten entre las piedras, las plantas y dibujan pequeños paisajes en forma de ideas e ilusiones. Segui caminando despacio pensando. ¿Que me había querido decir con lo que me dijo? Al principio no le encontré sentido y para ser honesto ahora tampoco lo podía encontrar. Por mas que daba vueltas en mi cabeza y recordaba la conversación una y otra vez, nada parecía venir, nada parecía destacar especialmente. Cuando me pasan como esas hago exactamente lo mismo que cuando me encuentro con alguien que no recuerdo pero si me recuerda a mi. Mientras mantengo viva la conversación intentando no parecer descortes y, sobretodo, que no se me note el desconcierto voy imaginando a la persona que se supone debo conocer con distintas vestimentas y diferentes escenarios. Traje, ropa deportiva, de noche, de dia, en el club, en un banco, en la cancha, donde sea… es un ejercicio de combinación compleja. Unir la modificación mental del personaje en cuestión mientras le mantengo la conversación intentando no comprometerme con situaciones como “Tu mama bien?” “ Tu hermano consiguió trabajo?” en general siempre navegamos por frases del tipo: “todo bien?” “frio, no?” y asi.
Bueno,
volviendo al tema que estaba pensando. Porque sigo pensando ahora que camino
por una pequeña cuesta que lleva al lago mas pequeño del Central Park. ¿Qué
quiso decirme con eso?
Vuelvo a la escena. Estabamos en la oficina, en la sala de reuniones, afuera hacia frio como ahora, lógicamente porque fue ayer y estamos en otoño… y hace frio. Yo estaba apagando el monitor led después de la reunión con la gente de Singapur. Ella estaba también pero no le prestaba atención a lo que hacia. EL resto ya se había ido cada uno a su oficina y de ahí seguramente a su casa, eran mas de las 5 pm y a esa hora todos volábamos desesperados. Yo mismo estaba apagando, cerrando, guardando para irme lo antes posible. Tenia la cabeza quemada, literalmente, el asunto de la empresa esta que venia de Singapur era una presión enorme, no solo para mi sino para todos.
Vuelvo a la escena. Estabamos en la oficina, en la sala de reuniones, afuera hacia frio como ahora, lógicamente porque fue ayer y estamos en otoño… y hace frio. Yo estaba apagando el monitor led después de la reunión con la gente de Singapur. Ella estaba también pero no le prestaba atención a lo que hacia. EL resto ya se había ido cada uno a su oficina y de ahí seguramente a su casa, eran mas de las 5 pm y a esa hora todos volábamos desesperados. Yo mismo estaba apagando, cerrando, guardando para irme lo antes posible. Tenia la cabeza quemada, literalmente, el asunto de la empresa esta que venia de Singapur era una presión enorme, no solo para mi sino para todos.
Baje
despacio entre las piedras y el caminito de tierra consolidado a fuerza de
turistas pisando y pisando. Me llegue hasta el agua, ese lugar que tanto me
gustaba y del que no sacaba mas fotos porque no tenia donde ponerlas, ni en
paredes, ni en marcos, ni en memorias de teléfono. Me pare delante del agua, al
borde justo. Al frente los arboles enormes, detrás, en un segundo plano como
parte de un decorado extremo las torres de los edificios de la 58st, mas atrás
algunos tan altos que no podían esconderse, la trump tower, el empire estate, a
la izquierda el Chrysler ( no tan alto pero solitario) al fondo la nueva, la
one world trade tower. Patee instintivamente una piedra al agua, se sumergio en
una pequeñísima ola.
¿Qué habría querido decirme? Quizas nada mas que lo que me dijo… seguramente era asi… pero uno siempre tiene la tendencia a pensar mas allá a creer, a veces, que lo que se dice no es lo que suena o mejor dicho que lo que se expresa no es lo que se piensa. ¿Rebuscado?, ¿complejo?, ¿inutil?, ¿sin sentido?, si, definitivamente… pero bueno, cada uno es como puede.
El cielo estaba gris, no había viento, el ruido de la ciudad en esa parte del parque es sordo, apenas un murmullo grave pero bajo que se cuela por todas partes y de tan sordo se deja de escuchar.
¿Qué habría querido decirme? Quizas nada mas que lo que me dijo… seguramente era asi… pero uno siempre tiene la tendencia a pensar mas allá a creer, a veces, que lo que se dice no es lo que suena o mejor dicho que lo que se expresa no es lo que se piensa. ¿Rebuscado?, ¿complejo?, ¿inutil?, ¿sin sentido?, si, definitivamente… pero bueno, cada uno es como puede.
El cielo estaba gris, no había viento, el ruido de la ciudad en esa parte del parque es sordo, apenas un murmullo grave pero bajo que se cuela por todas partes y de tan sordo se deja de escuchar.
Baje la
vista, un par de patos daban vueltas por ahí.
¿Qué me habrá querido decir?
“ Estuve pensando… “
¿Qué pensaste? – Pregunte mientras caminaba a la cocina de la oficina.
“Que yo soy la mujer que tuviste la suerte de encontrar” – me había dicho.
Yo le conteste como un boludo, apurado, estupido… “ ¿Te gusta el lemon pie?
¿Qué me habrá querido decir?
“ Estuve pensando… “
¿Qué pensaste? – Pregunte mientras caminaba a la cocina de la oficina.
“Que yo soy la mujer que tuviste la suerte de encontrar” – me había dicho.
Yo le conteste como un boludo, apurado, estupido… “ ¿Te gusta el lemon pie?
No lo podía
creer… yo diciéndole si le gustaba el lemon pie… Me quería matar… como con el
mimo que me cruce al entrar al parque… me quería matar.
Levante la vista otra vez, un avión pasaba suave, seguro iba a La Guardia. Yo pensé de nuevo. ¿Qué me habrá querido decir?
Levante la vista otra vez, un avión pasaba suave, seguro iba a La Guardia. Yo pensé de nuevo. ¿Qué me habrá querido decir?


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