PALABRAS DEL PUBLICO:
NUDO – COLIBRÍ – VIAJES – FUEGO – LUZ – SOLTAR – BÚSQUEDA – BELLEZA- VIDA
NUDO – COLIBRÍ – VIAJES – FUEGO – LUZ – SOLTAR – BÚSQUEDA – BELLEZA- VIDA
Se repartieron las palabras y…. NUDO… esa fue la primera palabra que leí. Y “ella” inmediatamente vino a mí. ¿Quién es ella? Te voy a contar. Mi auto estaba sucio, muuuy sucio. La cuestión es que aunque prefería quedarme en la pileta allá fui. Al lavadero. Dejé el auto y mientras esperaba tomé un café en el centro comercial a donde está ubicado el lavadero. Lo hice leyendo. Se estaba haciendo la hora para retirar mi auto y recordé que no tenía más líquido para limpiar mis lentes de contacto. Pagué mi café y a la farmacia me fui. Entré. Tres personas detrás del mostrador y tres éramos también las que nos dispusimos a esperar ser atendidas. Esperar… y pasó un minuto, dos, tres… estaba siendo atendida la primera de las tres. Las otras dos nos miramos. Nos entendimos, la espera era demasiada. “Ella” dijo, si mal no recuerdo, algo así como que cuando los clientes van por obra social demoran más… bueno, ¡al fin! me atendieron. Pedí el líquido que necesitaba, compré otro por que no estaba el que acostumbro a comprar y pasé a la caja. Otra espera divina. A los pocos minutos se paró a mi lado, en la fila, “ella”. El farmacéutico se acercó y en el mostrador, dentro de una especie de panera, la compra de “ella”. A mí “ella” me había parecido una joven, muy joven. Era un test de embarazo. Levanté la mirada sintiendo que “ella” me estaba mirando. Si. Me estaba mirando. Y cuando vi sus ojos vi sus lágrimas. Sus ojos estaban repletos de lágrimas. En ese momento no comprendí el motivo pero su dolor me dolió. Lo supe reconocer, no tenía dudas que era dolor. Vi y sentí el NUDO de su garganta y deseé con toda a fuerza de mi corazón que ella no sintiera ese dolor. La cuestión es que a punto de pagar sentí también que “ella” me seguía mirando como a la espera de que “algo” yo le diga. Levanté nuevamente la mirada y ella me seguía mirando, me miró y al bajar la mirada dijo “tengo mucho miedo”. En ese momento solo pude decirle: “Miedo no, la VIDA no merece sentir miedo. Vinimos a vivir, a crecer, a aprender, a evolucionar y todo, sea lo que fuere, siempre forma parte de eso”. Era realmente difícil responder a un desconocido y en un contexto también incierto. En ese momento solo desee que la cajera demore un poco más… algo más tenía que suceder. Pagué y mientras esperaba que me empaqueten mi compra le dije que siempre hay una luz. Le conté que en mi vida había sufrido mucho y que aprendí a que la divinidad siempre nos abraza, sea como fuere que cada uno conciba a esa divinidad. Le dije que sea como fuera que ella conciba a la divinidad se encomiende a ella y que le pida a esa divinidad que sea lo mejor para su evolución y que sin dudas así será. Que suelte el miedo, que lo suelte desde su corazón y que todo iba a estar bien. Tal vez omití decirle que deseaba que ella sienta la confianza suficiente de que siempre iba a poder contar con los recursos para tomar las que considere como sus mejores decisiones.
Me fui de la farmacia sintiéndome muy extraña. Agradecí. De veras sentí agradecimiento. Vino a mí un recuerdo, el de esa misma mañana. En mi balcón, muy frecuentemente, aparece un COLIBRÍ. Para mí siempre es el mismo, viene a visitarme en días que siempre tienen un plus, un aprendizaje, una experiencia que me nutre y trayendo BELLEZA a mi vida. Su aparición me recuerda que siempre es posible extraer el néctar dulce de la vida, que el corazón siempre puede volver a florecer, a expandirse y a disfrutar luego de fuese la que fuese la situación dolorosa que nos pueda tocar atravesar. Colibrí que vuela haciendo eso, extrayendo el néctar de las flores, como nosotros podemos extraer lo más dulce de cada instante que siempre está. El presente siempre tiene infinitas posibilidades.
Para mí salir de dificultades ha sido una búsqueda, BÚSQUEDA de las herramientas para cruzar los puentes que necesitamos cruzar y para sanar. Así reencontrarnos con el FUEGO de la vida, darle vida a nuestra existencia y reconocer que la vida es un VIAJE hermoso que hoy nos permite encontrarnos para disfrutar y celebrar.
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