Escritora
Invitada: Graciela Ramos
Artista Plastica: Laura Sosa Loyola
Algo así
como flotar
Camino, ¿realmente camino? No lo sé.
Siento que tengo que correr, fuerte, mucho. ¿Acaso me persiguen?
—Quién está
ahí —pregunto. Tengo miedo, mucho.
Corro, corro fuerte.
La oscuridad
me estremece, no me gusta, me siento descubierta, desnuda. ¿La luz, qué pasó
con la luz? ¿Dónde estoy?
Pienso,
tendría que repasar mi día para saber cómo llegué hasta aquí. Me levanté,
temprano, como siempre, el mate, si, recuerdo el mate. Eran las seis de la
mañana. Pero por qué tan temprano si los chicos no van al colegio, están de
vacaciones. Ah, recuerdos, cocinar, tengo que cocinar, vienen todos a casa y yo
tengo que cocinar, me levanto. Me visto. Short, hace calor. Salgo, tengo que
comprar los ingredientes. Y, después, ¿qué hice después? ¿Por qué no puedo
recordar. Hacía calor, eso sí lo recuerdo, mucho calor. Tenía sed, mucha sed…
—Quién anda
ahí, pregunto. Me siento cansada. ¿Qué
me pasa? Acaso me drogaron. Y si me drogaron y ahora no sé dónde estoy… Mis
hijos, mi esposo… Que está pasando… Dios, Virgencita, ayúdame.
Camino, me
tropiezo con algo, siento que mi corazón va a escapar de mi pecho. Nunca en mi
vida había sentido tanto miedo. Mis piernas tiemblan, mis brazos no responden,
me embriaga una sensación oscura. Quiero hablar pero mis palabras no salen,
¿habré muerto? Si estoy muerta esto no es el cielo, ¿estaré en el infierno? Tan
mala he sido en vida… Yo que siempre pensé que era una buena persona, simpática, agradable, linda… Parece
que no. Parece que solo yo pensaba así. Pero si siempre recé, es más a cada uno
de mis libros los encomendé al Sagrado Corazón de Jesús.
-¿Dónde
mierda estás ahora Sagrado? Qué te necesito,
que quiero salir de este infierno que no entiendo…
Por momentos
siento como si estuviera flotando, drogada, estoy drogada, me drogaron. Tengo
que salir. ¿Qué hice después de las compras…? No recuerdo haber regresado a
casa…
Siento voces, se acercan. Dios, estoy aterrada… Estoy muerta, estoy
viva. Bueno si estoy muerta, listo, pero si estoy viva, tengo que seguir viva.
Me siento en
el piso, envuelvo mis rodillas con mis brazos y meto mi cabeza en el medio.
Hago fuerza. Siento nauseas, tengo que levantar la cabeza…
La luz, ¡una luz!
-Aquí grito, estoy aquí, auxilio. No
sé si las palabras salen de mi boca, no las siento.
-Aquí está, dice alguien… Levanto la
vista. La luz no me deja distinguir.
-Te dije papá que mamá está
borracha…
Mi hijo, era
mi hijo. Ah, estoy borracha, entonces ya
no voy a estar asustada, cierro los ojos
y me dejo caer. Algo así como si flotar…
Mi marido me mira, mira a mis hijos.
–Y sí, mamita se tomó un vinito…
No hay comentarios:
Publicar un comentario