Inspirarte Derqui 44
Escritora: Daniela Kaplan
Artista: Mariana Gonzalez
ALGO ASI COMO FLOTAR
Escritora: Daniela Kaplan
Artista: Mariana Gonzalez
ALGO ASI COMO FLOTAR
Son los caminos, los de la vida… esos que transitamos a
veces elegidos y otras veces sin querer. Son viajes y son transformaciones y… a
veces… ¡nos toca flotar!
Hay viajes seguros. Hay viajes que nos llevan y que
sabemos que nos traen de regreso. Hay viajes inciertos que nos sorprenden y que
nos regalan experiencias para sorprendernos, para descubrir, para descubrirnos
y encontrar terrenos desconocidos. Hay
viajes llenos de ilusión y hay otros en los que la ilusión nos encuentra. ¿Sera
que de eso se trata flotar? No saber, no comprender, no percibir y sin embargo
seguir… seguir caminando, seguir andando, confiando, con entusiasmo y con
convicción por que sabemos que nuestra búsqueda siempre nos llevará a terrenos
que aún no conociendo nos permitirá nutrirnos y hacernos un poquito más sabios.
Sigamos flotando…
Y quizás asì fue el inicio de mi viaje de transformación…
con incertidumbre, desconociendo el destino pero confiando – con fe- que el
puerto iba a ser próspero.
¿Certezas? No las hay. ¡Y que bueno que así sea! La
posibilidad de elegir los caminos, la posibilidad de darnos cuenta que flotar
es genial y que solo cuando nos soltamos a que suceda lo que deba suceder eso
ocurre. En los tiempos precisos pero siempre, siempre ocurre.
A veces nos aferramos a lo que tenemos, creyendo que es
lo único que hay, que es nuestro destino y el miedo nos frena, nos paraliza y
no nos permite ver que el bosque es mucho más vasto que lo que anclados en nuestro árbol vemos y
sentimos. Flotar posiblemente se trate
de soltar el control, de desligarnos de la certeza y de fluir al son del tiempo
y de lo que la vida nos presenta a cada instante. Y es en un instante cuando todo, absolutamente todo, puede transformarse. Es un
click y son varios clicks lo que nos van moldeando y haciéndonos nuestras
versiones. Trabajar por la mejor, me parece, la mejor inversión.
Y seguimos viajando y seguimos flotando y seguimos
encontrándonos con muchos que flotan como nosotros y es que todos vivimos
flotando aunque muchas veces pareciese que nuestra vida está quietita en una
impecabilidad que no existe. Que la impecabilidad implique fluir, que la
impecabilidad implique la coherencia con lo que somos y con lo que sentimos y
que la impecabilidad nos permita seguir flotando..
Y
flotamos como el lotus. Los sedimentos se limpian; florece la vida, florece el amor y florece la
pasión. Florecemos nosotros. Nuestra
existencia y nuestro entorno vibra en otra sintonía y todo cambia de color.
Y en los vínculos también aprendemos a flotar. Porque a
todos nos atraviesan emociones permanentemente, porque un día nunca es igual a
otro y porque encontrándonos también nos vamos moldeando. Y es el otro el que
se convierte en nuestro espejo y viendo a ese otro mejoro en mí lo que hay que
mejorar.
Y flotando no
estamos arriba ni abajo, ¿dónde estamos?
Y no saber dónde estamos a veces es genial. Es un presente que viene
como regalo a mostrarnos las infinitas posibilidades que tiene la vida, las
infinitas posibilidades que tiene cada instante y que todo, absolutamente todo,
es un motivo de gratitud.
Y es nuestro cuerpo el que da señales. Y a veces son
señales que no oímos o que hacemos de cuenta no laten. Darle crédito a los
llamados de nuestra intuición, darle lugar a las incomodidades de nuestro
cuerpo es flotar llegando al puerto de la aceptación y permitirnos trascender
la incomodidad hacia un sitio en el que si decidamos y deseemos habitar.
Flotar, ni bueno ni malo. Es. Existe. Te pasa a vos, me
pasa a mí y nos pasa a todos y está buenísimo que podamos coincidir
compartiendo estas experiencias para nutrirnos entre todos. Y de esto también
se trata la inspiración. Estar en nuestro espíritu y flotar en su
magnificencia.
Que sigamos sintiendo entonces que la vida… ¡es algo así
como flotar!
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