InspirARTE, se larga en nueva edición
en FESTIVAL DE LA PALABRA
magda tagtachian
hoy escribimos
y pintamos
con Ceci Testa
Tema: Todo en una sola palabra
Pensó cómo podía declararle su amor
en una sola palabra.
còmo hacer para convencerla.
Su princesa dudaba.
Lo miraba con ojos de caramelo.
Podía sentir los pensamientos
de ese chico que le abrumaba el
corazón.
Princesa suspiró.
Caballero tomó todo el aire que había
en el planeta.Quiso regalárselo.
Meditó en qué forma Princesa querría
que se lo regalara.
Calculó una gota de cielo.
Buscó una azucena en el mar.
Quería contarle en qué color latía
su corazón cuando extrañaba.
Le propuso un brindis.
No cualquiera.
La invitó al campo.
La invitó a correr.
Respirar un campo de menta y amapolas.
Princesa tuvo una intuición.
Caballero era capaz
de descubrir todo lo que habitaba en
su pecho pequeño y su alma inquieta.
¿Qué pasaba si lo dejaba entrar en su
mundo?
¿Perderían el misterio del deseo?
Hicieron un trato. Estarían toda la
noche despiertos, cada uno en su cosmos,
y en el amanecer, justo cuando el sol
se atrevía a interpelar el las horas,
entrarían en sintonía.
se verían cara a cara.
se mirarían siete segundos a los ojos.
Y después...
qué pasaría después?
Todo y Nada era posible.
Todo en una sola palabra.
La palabra aún no escrita
que contiene el Universo.
Irían en busca de ella.
El viaje incluía un pasaje en globo.
Caballero preparó el fuego.
Tendió una alfombra para su Dama.
Princesa tuvo un segundo de duda y de
eternidad,
Si se animba al vuelo aerostático,
la perspectiva de su hombre cambiaría?
Y la del campo de mentas y amapolas?
¿Qué pasa cuando movemos nuestros
objetos vivientes de lugar?
Somos nuevos.
Somos recién nacidos.
Y ahí estaba el secreto.
Princesa accedió.
Caballero le tendió la mano y la
invitó a dar un paso en el vacío de ese aire que los completaba.
Princesa se paró en puntas de pie.
Caballero se acercó para rodearla.
La abrazó.
Ella se sintió segura.
El, que podía bajarle la luna -de día-
a sus pies.
Y todavía faltaba todo el viaje,
de todo un mundo que quería
presentarle.
Y entendió.
Entendió que el viaje aparecía cuando
estaba con ella. Y que las palabras también podían inventarse, como los caminos
que andamos.
Como esa ruta que comenzaba ya.
En esa atmósfera que navegaban.
El aire se tiñó de violeta.
Las nubes de azul.
Y los ojos de los amantes ya eran uno.
Caramelo y Cristal.
Para Princesa y Caballero,
Acordaron seguir la vida de viaje.
Las palabras que los definían
aún estaban por nacer.
Estarían vivos mientras buscasen.
El firmamento en cada mañana.
En una taza de café recién hecho.
En un mordisco de pan fresco.
Apostaron por ese Paraíso sin
principio ni final.


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